Las negociaciones sobre el clima están más cerca que nunca de un acuerdo global

Ricos, pobres y emergentes parecen decididos esta vez a salvar a la Madre Tierra, como la define el preámbulo del borrador, usando un término reclamado entre otros por Bolivia y Venezuela, así como por ONGs indígenas que hicieron oír sus voces.
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Le Bourget, Francia, (AFP-NA) - Las arduas negociaciones del clima, marcadas por fracasos y vacilaciones, empiezan a vislumbrar por primera vez en años un compromiso posible, tras la presentación ayer de un nuevo borrador negociado por los 195 países que participan en la conferencia de París (COP21).
El texto pasó de 43 a 29 páginas y la cantidad de corchetes (opciones) se redujeron en tres cuartos, dijo el ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, que aclaró sin embargo que en este borrador expurgado o limpio aún quedaban puntos políticos importantes por zanjar.
La intención es alcanzar un acuerdo jurídicamente vinculante, ambicioso y perdurable, capaz de impedir que las alzas de las temperaturas del planeta causen daños irreparables al hábitat humano.
Desde luego no es la versión final del acuerdo y es posible que contenga aún imprecisiones, agregó Fabius, como si quisiera evitar cualquier acceso de euforia en las delegaciones ministeriales que habían pasado la noche en vela y se preparaban a nuevas deliberaciones, con la intención de dejar todo cerrado mañana.
También pesa sobre estas discusiones el trauma del fracaso de la COP15 de Copenhague en 2009, que retrasó años la adopción de una estrategia internacional contra el calentamiento global.
Los países más vulnerables, como las islas amenazadas por la subida del nivel de los océanos, no están dispuestos a dejar escapar esta vez la oportunidad de un acuerdo que para ellos es de vida o muerte.
Nunca hemos estado tan cerca. Ahora nos corresponde a los ministros mostrar el liderazgo necesario para tomar decisiones difíciles, que coloquen el interés de los habitantes del planeta por encima de las políticas de miras estrechas, dijo Thoriq Ibrahim, ministro de Medio Ambiente de las Maldivas y representante de la Alianza de Pequeños Estados Insulares.
Ricos, pobres y emergentes parecen decididos esta vez a salvar a la Madre Tierra, como la define el preámbulo del borrador, usando un término reclamado entre otros por Bolivia y Venezuela, así como por ONGs indígenas que hicieron oír sus voces en Le Bourget, la localidad de las afueras de París que acoge la conferencia.
Estados Unidos, por su parte, prometió ayer duplicar, de 400 millones de dólares en 2014 a 800 millones en 2020, la partida consagrada a ayudar a los países más pobres a adaptarse a los impactos del cambio climático.
No vamos a dejar a las naciones más vulnerables capear solas, literalmente, la tempestad, dijo el secretario de Estado norteamericano John Kerry ante el pleno de la conferencia.












