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Las frases del Papa: “No me gustan los curas con autos caros”

15 de diciembre de 2013 a las 12:00 a. m.

El papa Francisco pronunció esta frase luego de observar la playa de vehículos de un garaje frecuentado por eclesiásticos.

 

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El sacerdote y la pobreza

Toda la vida del sacerdote está llamada a desarrollarse en términos de humildad y pobreza a imitación de Cristo. Del estilo de vida de Jesucristo se desprenden los denominados “consejos evangélicos” de pobreza, obediencia y castidad que los miembros de congregaciones religiosas asumen como votos, los sacerdotes diocesanos están llamados a observarlos y el resto de los creyentes ha de tenerlos como recomendación. Y esa pobreza del sacerdote ha de traslucirse en todas sus realizaciones.

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Los vehículos y los curas

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El sacerdote es una persona pública. Brinda el servicio religioso en nombre de la Iglesia a la sociedad en su conjunto. Es propio del sacerdote trasladarse con frecuencia a distintos lugares de culto: capillas, colegios, capellanías; visita a los enfermos, reuniones de sacerdotes, gestiones diversas en favor de los fieles, etcétera. En todo ello el vehículo permite un mejor aprovechamiento del tiempo y realizar un mayor número de actividades.

 

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El Papa y los vehículos

Con oportunidad de la Jornada Mundial de la Juventud realizada en Brasil, el Santo Padre rechazó el vehículo que le habían preparado y aceptó uno más sencillo. De igual modo tuvo un gesto similar en Roma. Con ocasión de desempeñarse como obispo auxiliar de Buenos Aires, al comenzar su servicio episcopal en esa metrópoli, para trasladarse utilizaba habitualmente como medio de transporte el colectivo, el subte y a veces el tren. Pude conocer por comentarios directos que algunos sacerdotes, pensando que se trataba de un gesto burocrático, dijeron: “Ya se le va a pasar”. Tal hipótesis resultó errónea tras el largo periodo en que monseñor Bergoglio se desempeñó como obispo auxiliar y luego como arzobispo de Buenos Aires y cardenal de la Iglesia; y, por lo que vemos, ha mantenido su postura al desempeñarse como conductor de la barca de Pedro.

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El vehículo y la moderación

Vista la utilidad del vehículo en la actividad sacerdotal, sin embargo dicho uso está llamado a la moderación y a una cierta austeridad, para no adquirir un vehículo que sobrepase las necesidades del ministerio sacerdotal. De igual modo, la moderación se hace presente en la vida de los hombres en muchas cosas, tales como la comida, la bebida, las diversiones, etcétera.

 

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La sociedad de consumo

En todo este tema actúa como telón de fondo la sociedad de consumo, tan fustigada por la Iglesia en otras décadas y no tanto en estos tiempos. ¿Cuál será el motivo? La sociedad de consumo somete a las personas a una carrera irrefrenable, donde todo resulta poco, y el bienestar pasa por tener el último producto dictado por la moda, aunque el anterior esté en buenas condiciones de uso. Y parecería que quien no cumple los dictados de la publicidad no está a tono con la sociedad. Ahora, tal vez supliendo esa omisión histórica, el Sumo Pontífice hace un llamado de atención a los sacerdotes en relación al uso de los bienes personales, lo que a su vez permite que todos los bautizados revisen en su interior donde está el centro de su vida.

 

Verdadera felicidad

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Superadas las tentaciones del consumo desaforado, le quedan al hombre de nuestros días y al de todos los tiempos las verdaderas fuentes de felicidad, las que estarán vinculadas a la convivencia familiar armónica, la tranquilidad de conciencia por los hechos del pasado, el haber pedido perdón y el haberlo concedido, el haber ganado un puñado de amigos.

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