La reapertura fronteriza es una oportunidad contra la escasez para los venezolanos

Ahora Caracas y Bogotá evalúan abrir el paso para automóviles particulares y vehículos de carga pesada, indispensable para que se normalice la actividad comercial en la frontera, informó esta semana el gobernador de Táchira, José Vielma Mora.
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San Antonio del Tachira, Venezuela, (AFP-NA) - Cruzar para abastecerse de alimentos y medicinas, reponer inventarios o comprar neumáticos: los venezolanos que habitan en la frontera con Colombia celebran la reapertura del paso como una oportunidad para mitigar los rigores de la severa escasez que afecta a su país. Una semana después de que Venezuela y Colombia reabrieran el cruce peatonal en la frontera, cerrada por Caracas hace exactamente un año, habitantes de las zonas limítrofes se muestran esperanzados en que la situación mejorará para ellos.
Antonio Andrade, comerciante de 47 años en la ciudad venezolana de San Antonio (estado Táchira), dijo a la prensa sentirse mucho mejor y con ganas de seguir trabajando desde que las autoridades binacionales reabrieron el cruce.
En una reunión el 11 de este mes en Puerto Ordaz (oriente de Venezuela), los presidentes Nicolás Maduro, de Venezuela, y Juan Manuel Santos, de Colombia, acordaron habilitar el cruce peatonal entre ambos países durante 15 horas diarias como parte de una estrategia de apertura gradual de la frontera, de 2.219 kilómetros.
Para regular el paso, las autoridades colombianas diseñaron una tarjeta migratoria, que recoge los datos de identificación, motivos de viaje y autoriza el ingreso a la ciudad colombiana de Cúcuta y otros sectores limítrofes. Sólo en los tres primeros días de apertura, más de 127.000 venezolanos ingresaron a Colombia -la gran mayoría en busca de alimentos y otros productos-, según Subdirección de Control de Migración colombiana.
Ahora Caracas y Bogotá evalúan abrir el paso para automóviles particulares y vehículos de carga pesada, indispensable para que se normalice la actividad comercial en la frontera, informó esta semana el gobernador de Táchira, José Vielma Mora.
El presidente venezolano ordenó cerrar la frontera a raíz de un ataque armado contra una patrulla militar venezolana, que dejó tres heridos y que atribuyó a paramilitares colombianos.
Como parte de los operativos de seguridad para desmantelar las mafias fronterizas, las autoridades venezolanas desalojaron y demolieron viviendas construidas en terrenos invadidos.
Maduro también argumentó que la frontera servía al contrabando -especialmente de gasolina venezolana, la más barata del mundo- y bandas criminales ligadas al narcotráfico, por lo que ahora acordó con Santos intercambiar información aduanera para enfrentar esos problemas. Pero analistas y sectores políticos de oposición advierten que aún no se ha detenido el contrabando. Por su parte, la patronal Fedecámaras asegura que el cierre ocasionó la quiebra de muchos comercios venezolanos fronterizos, con la pérdida de al menos 15.000 empleos.














