La larga espera de los vecinos de la Villa 21-24 por la relocalización

Conviven con la contaminación y los desechos cloacales que desembocan en el Riachuelo. Muchos niños están enfermos con plomo en sangre, tienen problemas respiratorios, dermatológicos y presentan retrasos en su desarrollo psicomotriz. Algunos de esos inconvenientes también los padecen las embarazadas y hay varias personas con cáncer.
Buenos Aires, (NA) - Los vecinos de la Villa 21-24, un asentamiento precario ubicado a la vera del Riachuelo entre los barrios de Nueva Pompeya y Barracas, están cada vez peor: pese a que hace más de un año la Legislatura porteña sancionó una ley para relocalizarlos, la mayoría todavía sigue ahí y en peores condiciones que antes.
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Conviven con la contaminación y los desechos cloacales que desembocan en el Riachuelo. Muchos niños están enfermos con plomo en sangre, tienen problemas respiratorios, dermatológicos y presentan retrasos en su desarrollo psicomotriz. Algunos de esos inconvenientes de salud también los padecen las embarazadas y hay varias personas con cáncer.
El último verano, además, se sumó el problema del dengue, que convirtió a esa zona en una de las más afectadas de la Ciudad de Buenos Aires.
La relocalización de los vecinos tiene una historia larga que no termina de resolverse por, según dicen, falta de decisión política.
Tras un fallo de la Corte Suprema de 2008, que ordenó el saneamiento de la cuenca Matanza - Riachuelo, el juez federal de Quilmes Luis Armella ordenó, en 2013, el traslado de 220 familias, aunque fueron relocalizadas 180.
Ese grupo de familias, que vivían entre las calles Pedro Luján y Zabaleta, en la zona del camino de sirga, fueron mudadas al complejo habitacional conocido como Padre Mugica, en Castañares y General Paz, en el barrio de Mataderos, debido al grave riesgo sanitario y ambiental al que estaban expuestas.
Para dar ese paso, el juez contó con un censo que había hecho la Ciudad que fue cuestionado por los vecinos.
Entonces, para obtener datos más precisos para futuras relocalizaciones, se conformó un equipo de trabajo integrado por el cuerpo de delegados del camino de sirga, el Instituto de Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires (IVC), organismos de Derechos Humanos y la Defensoría de la Ciudad, entre otros, que realizaron un censo que arrojó el número de 1.334 familias con necesidades urgentes de reubicación.
Al año siguiente, en noviembre de 2014, la Legislatura porteña, por unanimidad, aprobó el traslado de las 1.334 familias.
Luego de la sanción de la ley por parte de la Legislatura, la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar), intentó relocalizarlas en sitios muy apartados del barrio. Entonces nosotros comenzamos a movernos para conseguir, por vía judicial, terrenos más cercanos y aptos para la construcción de viviendas, explicó a la prensa Juan Alberto Mencho Sosa, delegado del camino de sirga.
De esos cinco terrenos que obtuvimos, sólo se empezó a construir en uno que se conoce como Mundo Grúa, sobre la calle Iguazú, pero las obras se paralizaron durante varios meses porque quebró la compañía constructora, pero ahora parece se reanudaron los trabajos, explicó Mario Gómez, otro de los delegados.
Todavía faltan adjudicar las obras en los terrenos de Osvaldo Cruz y Luna, y de Orma y Agustín Magaldi (conocido como Tacconi), pero no se pudo avanzar, por diferentes motivos, con los predios de la calle Santo Domingo y Taborda, ni con el de Agustín Magaldi entre Alvarado y Australia, agregó Gómez.
De todas maneras, Gómez comentó que ya se ve que están trabajando en el acondicionamiento de los terrenos y que se espera que unas 128 familias se puedan mudar pronto a las viviendas de Mundo Grúa.













