Irán y las grandes potencias alcanzan un acuerdo nuclear

Es la primera vez que un convenio a tan alto nivel se produce entre la República Islámica y Estados Unidos desde la ruptura de sus relaciones diplomáticas en 1980. Esto fue celebrado por varios países. Israel contrario al hecho lo consideró un error histórico.
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Viena, (AFP-NA) - Por Charlotte Plantive, Siavosh Ghazi y Philippe Schwab. Irán y las grandes potencias concluyeron ayer un acuerdo que prácticamente imposibilita a Teherán la construcción de una bomba atómica durante varios años, a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales que ahogaban su economía.
El presidente estadounidense Barack Obama se congratuló por el acuerdo que da la posibilidad de ir en una nueva dirección.
Londres, Teherán y Bruselas también celebraron un acuerdo histórico, mientras que Moscú aseguró que el mundo había lanzado un gran suspiro de alivio.
París esperó que con este compromiso, ciertas crisis en las que Irán está implicado directa o indirectamente puedan resolverse más fácilmente.
Por el contrario, Israel denunció de inmediato un error histórico que permitirá a Irán financiar su máquina de terror.
Es la primera vez que un acuerdo a tan alto nivel se produce entre la República Islámica y Estados Unidos desde la ruptura de sus relaciones diplomáticas en 1980.
Este desenlace supone un gran éxito para el presidente moderado iraní Hasan Rohani, que celebró que Dios hiciera realidad las plegarias de sus ciudadanos, y también para Barack Obama.
Dos semanas después del anuncio de la reapertura de la embajada de Estados Unidos en Cuba, el presidente norteamericano se apunta un nuevo tanto diplomático al final de su segundo y último mandato.
Pero cuidado, advirtió Obama en una intervención retransmitida en directo también por la televisión iraní: el acuerdo está fundado en comprobaciones, no en la confianza.
El acuerdo fue alcanzado tras una maratón de negociaciones iniciada en septiembre de 2013 y cuya última ronda se extendió a lo largo de los 18 últimos días, un final de una duración sin precedentes desde los acuerdos de Dayton que pusieron fin a la guerra de Bosnia-Herzegovina en 1995.
Las discusiones entre Irán y el grupo 5+1 (los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU -Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido- y Alemania) fueron prolongadas en varias ocasiones por las divergencias solventadas in extremis.
El pacto final da contenido real a los grandes principios acordados en Lausana en abril: Teherán se compromete a reducir su capacidad nuclear (disminuirá dos tercios las centrifugadoras de uranio en 10 años, sus reservas de uranio enriquecido...) durante varios años y a permitir que los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (Aiea) realicen inspecciones en profundidad de sus instalaciones.
El objetivo es hacer casi imposible que Irán pueda fabricar la bomba atómica, permitiendo al mismo tiempo a Teherán, que niega haberlo intentado en ningún momento, su derecho a desarrollar una industria nuclear civil.
El texto, que autoriza a la República Islámica a continuar con su programa nuclear civil, permitirá normalizar las relaciones de Irán con el mundo.














