Futuro incierto para el triunvirato de la CGT

La Central Obrera tiene ahora dos posiciones, los que apoyan a la actual conducción y los que quieren un unicato como Pablo Moyano. Según Juan Carlos Schmid, Hoy no hay ningún dirigente que toque pito y la mayoría de los sectores le vaya al pie.
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Buenos Aires, (NA) - El futuro del triunvirato que conduce la CGT aún se percibe incierto, ya que si bien algunos sectores vienen dando por hecha la iniciativa de regresar al esquema de un solo secretario general, otros referentes de la central obrera ratificaron en los últimos días su deseo de que esa estructura se mantenga, al menos, durante todo el próximo año.
“¿Quién dice que hay que volver a un secretario general? A mí me parece que el triunvirato va a seguir el año que viene”, sostuvo días atrás un influyente dirigente del sector de los gordos de la CGT, consultado sobre si el final de la conducción tripartita es inminente, tal como plantean otros sectores de la central.
Si bien este importante sindicalista minimizó la postura de quienes reclaman ir hacia el “unicato” en la conducción, lo cierto es que esos sectores son varios y tienen nombre y apellido: el secretario gremial de la CGT y líder de Camioneros, Pablo Moyano; el grupo de gremios del Masa (Movimiento de Acción Sindical) y los sindicatos de las 62 Organizaciones Peronistas (hoy alejados de la central), son algunos de los que pretenden dejar atrás el triunvirato.
Estos consideran que la conducción compartida “ya se agotó” y desean, luego de las elecciones legislativas del 22 de octubre, avanzar con la negociación para acordar la designación de un secretario general. No obstante, tienen por delante un obstáculo claro y que, precisamente, es el que dio lugar a la elección de un triunvirato en agosto del año pasado: la dificultad de encontrar un dirigente que sintetice todas las posturas que conviven dentro de la CGT y que, a grandes rasgos, se pueden reducir a “dialoguistas” con el gobierno de Mauricio Macri, por un lado y “duros”, por el otro.
“Hoy no hay ningún dirigente que toque pito y la mayoría de los sectores de la CGT le vaya al pie”, es la frase que suele utilizar el miembro moyanista del triunvirato, Juan Carlos Schmid, para graficar esta situación, luego del vacío que generó la retirada de Hugo Moyano, quien encarnara el último liderazgo fuerte en la central obrera.
El sector de las 62 Organizaciones Peronistas, cercano al Gobierno, ató su posible regreso a la CGT a que se designe un solo secretario general y, para eso, propone como solución consagrar a un “tapado”, es decir un dirigente no demasiado conocido, de un gremio chico y que no esté alineado con ninguno de los sectores de la central. “Somos muchos los que queremos volver a un secretario general. Hasta (el ministro de Trabajo, Jorge) Triaca está podrido de tener que hablar con 20 dirigentes distintos para negociar algo con la CGT”, sostuvo un referente de ese sector.











