Fin de campaña en Turquía para los comicios legislativos

El primer ministro saliente, el islamista conservador Ahmet Davutoglu, y los jefes de los tres principales partidos de la oposición con representación parlamentaria movilizaron por última vez a sus simpatizantes con la esperanza de dar un vuelco a los sondeos.
ESTAMBUL, (AFP-NA) - Por Philippe Alfroy. La campaña electoral en Turquía concluyó ayer, víspera de unas legislativas que probablemente no pongan fin a la inestabilidad en un país con un gobierno acusado de deriva autoritaria y confrontado a los yihadistas y la reanudación del conflicto kurdo.
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El primer ministro saliente, el islamista conservador Ahmet Davutoglu, y los jefes de los tres principales partidos de la oposición con representación parlamentaria movilizaron por última vez a sus simpatizantes con la esperanza de dar un vuelco a los sondeos, que pronostican para hoy resultados similares a los salidos de las urnas hace cinco meses.
El 7 de junio, el partido del presidente islamista conservador Recep Tayyip Erdogan sufrió un revés. Logró un 40,6% de los sufragios, pero perdió la mayoría absoluta que tenía desde hacía 13 años en el Parlamento. Desde entonces Turquía está sumida en la inestabilidad.
Este revés tiró por la borda, al menos de forma provisional, con la ambición de Erdogan de imponer a su país una superpresidencia con prerrogativas reforzadas.
Pero, convencido de poder recuperarse, Erdogan dejó que las negociaciones lideradas por Davutoglu para la formación de un gobierno se estancaran y programó elecciones anticipadas.
Los sondeos otorgan esta vez a su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) entre 40 y 43% de la intención de voto, un resultado insuficiente para gobernar solo.
En las últimas semanas, la segunda campaña electoral del año tuvo lugar en un clima tenso.
Desde el verano pasado, el conflicto armado que opone desde 1984 los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) a las fuerzas de seguridad turcas se reanudó en el sudeste del país, de mayoría kurda, enterrando así el proceso de paz iniciado hace tres años.
La guerra que arrasa Siria desde hace cuatro años alcanzó a Turquía. Después de un atentado en julio en Suruç (sur), dos activistas del grupo yihadista Estado Islámico (EI) cometieron otro, durante una manifestación prokurda, en Ankara que mató a 102 personas.
Este aumento de la violencia preocupa sobremanera a los aliados occidentales de Turquía, empezando por la Unión Europea, sometida a un creciente flujo de refugiados, en su mayoría sirios, procedentes de su territorio.
Este clima, unido a la reciente desaceleración económica, pone en apuros al partido de Erdogan.
Aunque esta vez renunció a hacer campaña como en junio, el jefe del Estado influyó presentándose como garante de la seguridad y repitiendo que prefería un gobierno de un solo partido.
Los comicios deben permitir mantener la estabilidad y la confianza, repitió ayerr













