Evo Morales fue ungido en un ritual andino antes de asumir su tercer mandato en Bolivia

Tiwanaku, Bolivia, (AFP-NA) - Con sahumerios de nopal y mirra, el presidente boliviano Evo Morales recibió las fuerzas de los dioses andinos Inti y Pachamama, en una ceremonia ancestral en el complejo ritual preincaico de Tiwanaku, antes de asumir hoy su tercer mandato en el Congreso.
El rito andino, de arraigada tradición indígena, sirve para convocar el buen augurio y despejar los malos espíritus. Para asistir la ceremonia, miles de indígenas, principalmente aymaras y quechuas, convergieron ayer en Tiwanaku, cuya existencia se sitúa entre los años 1.500 a.C y 1.200 d.C.
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Tiwanaku o Tiahuanaco, cerca del lago Titicaca, a 3.800 metros sobre el nivel del mar, alberga los restos líticos de una de las culturas más longevas de la humanidad.
Cuando Cristo estaba naciendo en Belén, el año cero de nuestra era, esta ciudad ya era un centro ceremonial sagrado para todo el territorio andino, relacionado científicamente, comercialmente, con los pueblos de las tierras bajas y con los del norte y sur de este continente, aseveró Evo Morales.
Momentos antes, a pesar del frío de 5°C, miles de indígenas y campesinos, principal sustento político de Morales, le dieron la bienvenida al presidente con banderas tricolores bolivianas y con las ajedrezadas y multicolores wiphalas.
En contraste, Morales, aún sin los ropajes tradicionales, llegó en helicóptero a Tiwanaku, procedente de La Paz, a unos 71 kilómetros de distancia, y fue recibido por miles de indígenas, en medio del ulular de pututus, cuerno vacuno convertido en instrumento de viento.
De inmediato un grupo de amautas, yatiris y otros chamanes realizaron cinco rituales en distintos lugares del centro religioso, en el cual también estuvo presente una centena de delegaciones de países extranjeros.
El ambiente fue inundado por el olor de sahumerios, la quema de mirra, nopal, semillas y raíces de árboles, una antigua tradición de los nativos para capturar las energías benéficas de la naturaleza.
A los pies de un milenario monolito antropomorfo de 7 metros de altura, los chamanes realizaron un ritual de limpieza, con ruegos y plegarias en aymara, alrededor del mandatario.












