En Francia, los “chalecos amarillos” salieron a la calle por quinto sábado seguido

La subida de 100 euros mensuales en el salario mínimo o la anulación de un impuesto en las pensiones pequeñas no lograron convencer a este movimiento y ayer se concretó otra jornada de movilización y reclamo en París y en otras ciudades del país galo.
PARÍS, (AFP-NA) - Un mes después del inicio de su movimiento, los primeros “chalecos amarillos” convergían ayer sin incidentes hacia los Campos Elíseos de París, en otra jornada de movilización nacional pese a las concesiones y los llamados a la calma del presidente francés, Emmanuel Macron.
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En Facebook, principal canal de movilización de los “chalecos amarillos”, los llamados a la manifestación en París y en otras ciudades francesas proliferaron llegando a miles de personas. Una treintena de personas fueron detenidas en la gran región parisina -17 de ellas cerca de París-, mucho menos que los 300 detenidos a la misma hora del sábado anterior, en el marco de controles preventivos. En París, se había organizado una concentración a las 14:00 en la plaza de République, en el este de la ciudad.
Las autoridades temían que se volvieran a producir disturbios, después de que la manifestación del sábado 8 se saldara con un número récord de arrestos (casi 2.000), más de 320 heridos y daños y enfrentamientos en varias ciudades, como París, Burdeos y Toulouse. 136.000 personas salieron ese día a las calles de Francia. Para hacer frente a ello, el prefecto de París anunció un dispositivo reforzado de 8.000 efectivos de las fuerzas de seguridad y 14 vehículos blindados en la capital. En todo el país se desplegaon 69.000 efectivos, contra 89.000 el sábado 8.
De nuevo, a primera hora se llevaron a cabo registros, principalmente en las carreteras, en las estaciones y en los transportes públicos en dirección París. En la capital, los bancos cubrieron sus fachadas con vallas protectoras, pero los cafés abrieron ayer, para intentar compensar las pérdidas económicas sufridas en los dos sábados anteriores.
En Burdeos se cerró el acceso a varios parques, bibliotecas y museos; mientras que en Aviñón se llevó a cabo una marcha blanca en memoria de un “chaleco amarillo” que murió atropellado en una rotonda el miércoles por la noche.
“Poder desconectado”
La subida de 100 euros mensuales en el salario mínimo o la anulación de un impuesto en las pensiones pequeñas no lograron convencer a los “chalecos amarillos”. Tampoco los llamados “a la responsabilidad” después del atentado de Estrasburgo el pasado martes, que dejó cuatro muertos y atizó el miedo a nuevos ataques. Sin embargo ciertos miembros del colectivo empiezan a pedir calma. Algunos “chalecos amarillos” decidieron desvincularse del llamado “canal histórico”, que juzgan demasiado radical, y pidieron una “tregua” porque “ha llegado la hora del diálogo”.










