El Parlamento prohibió a May que presente su plan del Brexit sin cambios

La decisión de John Bercow, presidente de la Cámara del Reino Unido, pone en riesgo la estrategia de la primera ministra británica, quien jugaba con llevar al límite la presión sobre los euroescépticos para que acabaran respaldando su plan de salida.
LONDRES (elpais.com) - El Parlamento del Reino Unido advirtió ayer a Theresa May de que no aceptará que someta su plan del Brexit a una tercera votación si el contenido del texto es el mismo. La crisis política que vive el país es, en una de sus múltiples derivadas, un pulso constitucional entre el Legislativo y el Ejecutivo. Y el primero tiene como defensor a una de las figuras más notables de este drama, el speaker (presidente de la Cámara) John Bercow.
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Varios diputados habían exigido un pronunciamiento a Bercow ante la estrategia ensayada por el Gobierno de May de someter a constantes votaciones su acuerdo de salida con la UE, con la esperanza de acabar doblegando voluntades y sacar el texto adelante. El speaker, consultados los letrados de la Cámara, anunció su decisión a primera hora de la tarde. Tras indagar en el llamado Erskine May, el manual de procedimiento parlamentario más venerado en Westminster (escrito en 1844 por el abogado, parlamentario y constitucionalista del mismo nombre), Bercow explicó los precedentes que le habían llevado a su resolución presidencial. “Las decisiones de esta Cámara importan. Tienen peso. Se trata de una regla necesaria para asegurar que se haga un uso respetuoso de su tiempo y que las decisiones que adopte sean respetadas”.
Bercow se remontó al siglo XVI para describir el origen de este uso parlamentario, y describió al menos cuatro precedentes en los que fue aplicado (el último, en 1912). Para regocijo de los laboristas y conservadores euroescépticos presentes en la Cámara, el speaker advirtió al Gobierno de May, que calcula en estos momentos si presenta ante el Parlamento por tercera vez su plan del Brexit antes del próximo Consejo Europeo del jueves, de que solo aceptará incluir esa nueva moción en el orden del día si no es, en esencia, la misma que rechazaron de nuevo los diputados el pasado jueves con una diferencia de 143 votos. “Si el Gobierno somete a votación de esta Cámara una nueva moción que no sea la misma, literal o sustancialmente, que la presentada para debate y votación el pasado 10 de marzo, será incluida en el orden del día”, explicó Bercow.
La decisión de la Presidencia de la Cámara pone nuevos palos en las ruedas de May, quien jugaba con llevar al límite la presión sobre los euroescépticos para que acabaran respaldando su plan.







