El Papa llegó a Bolivia en su segunda escala de la gira sudamericana

Una frase de Francisco en pleno vuelo levantó mayor expectativa en el país: No pasa nada, mascaré (la hoja de) coca para atenuar la fatiga que produce la altitud paceña, les dijo a los periodistas, que le recordaron lo duro de su travesía. Los indígenas y también sus clases medias, suelen masticarla para mitigar el hambre o el cansancio.
EL ALTO, Bolivia, (AFP-NA) - Por Kelly Velásquez. El Papa Francisco llegó ayer a Bolivia, una de las naciones más pobres de Latinoamérica, procedente de Ecuador, en la segunda etapa de su gira sudamericana, y en donde la ciudadanía espera se extienda el mensaje de justicia social que marca su visita.
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El primer Papa latinoame-ricano, de 78 años, llegó a esta nación sudamericana, marcada por inequidades sociales y económicas, alrededor de las 17:15 local (21:15 GMT) procedente de Ecuador, y fue recibido con honores de jefe de Estado por el presidente boliviano Evo Morales, quien le colocó al cuello una chuspa (pequeño morral andino).
La visita papal concitó gran expectativa en Bolivia espe-cialmente porque desde que fue elegido monarca de la Iglesia católica en 2013, Francisco inauguró una era de acercamiento a lo que él llama la periferia. El Pontífice argentino, de fuerte vocación pastoral, invocó en Ecuador a los sacerdotes a ser pastores con olor a oveja.
El Papa Francisco le recuerda constantemente a la Iglesia que se acerque a las periferias humanas para abrazar a los excluidos, marginados y a todos aquellos rechazados y en peligro de ser descartados, dijo recientemente el representante del Consejo Pontificio de Justicia y Paz del Vaticano, cardenal Peter Turkson.
En sintonía con las tendencias de las naciones emergentes, Francisco preconiza también el respeto al medio ambiente en su encíclica Laudato si, una cerrada defensa de la naturaleza.
En la misma línea dijo estar el presidente Morales, el primero en llevar a las Naciones Unidas en 2006 el discurso del respeto a la madre tierra (la Pachamama andina). Sin embargo, ahora está enfrentado con indígenas de su país por una reciente decisión de autorizar la explotación petrolera en las reservas forestales.
Una frase del Papa en pleno vuelo a tierras sudamericanas levantó mayor expectativa en el país: No pasa nada, mascaré (la hoja de) coca para atenuar la fatiga que produce la altitud paceña, les dijo a los periodistas, que le recordaron lo duro de su travesía.
Este es un tema crucial para el gobierno encabezado por Morales, un exproductor cocalero, que intenta demostrar al mundo que coca no es cocaína.
Aunque tiene un tubo de oxígeno a mano y cuenta con un equipo médico a su llegada a La Paz (3.600 metros), el Papa Francisco, que vive desde joven con un solo pulmón, podría apelar a la sabiduría popular para combatir el mal de altura mascando coca.
Los indígenas bolivianos, y también sus clases medias, suelen masticarla para mitigar el hambre o el cansancio. Pero, además, la coca es el principal insumo para la elaboración de cocaína y, consecuentemente, satanizada en algunos países del mundo.
El rasgo de mayor humanismo de Francisco será una visita a la cárcel de Palmasola en Santa Cruz, la más hacinada y peligrosa del país, una ciudadela que alberga a 4.800 personas, entre ellas 120 niños que viven con sus padres.














