El Papa advirtió que los índices de desocupación son altos en la Argentina

A San Cayetano pedimos pan y trabajo. El pan es más fácil conseguirlo porque siempre hay alguna persona o institución buena que te lo acerca, al menos en Argentina expresó Francisco y agregó que el trabajo es más difícil conseguirlo en estos momentos.
Buenos Aires, (NA) - El Papa Francisco le escribió ayer una carta al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), José María Arancedo, en la que advirtió que los índices de desocupación son significativamente altos en el país y convocó a la Iglesia a acompañar a quienes buscan trabajo.
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La nota fue enviada con motivo de la fiesta de San Cayetano, que se celebra el 7 de este mes, por la que además envió un saludo y bendición a los hombres y mujeres que se congregarán en diversos templos del país para esa fecha.
A San Cayetano pedimos pan y trabajo. El pan es más fácil conseguirlo porque siempre hay alguna persona o institución buena que te lo acerca, al menos en Argentina donde nuestro pueblo es tan solidario. Hay lugares en el mundo que ni esa posibilidad tienen, subrayó Jorge Bergoglio.
En la carta, continuó: El trabajo es tan difícil lograrlo, sobre todo cuando seguimos viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos. El pan te soluciona una parte del problema, pero a medias, porque ese pan no es el que ganás con tu trabajo. Una cosa es tener pan para comer en casa y otra es llevarlo a casa como fruto del trabajo. Y esto es lo que confiere dignidad.
Francisco subrayó que al reclamar trabajo se pide poder sentir dignidad y señaló que esa T (que junto con las otras dos T: techo y tierra) está en el entramado básico de los Derechos Humanos.
La sabiduría de nuestro pueblo usa un dicho para calificar a quien, pudiendo trabajar no lo hace: ´Ese vive de arriba´. Y nuestra gente menosprecia a quienes ´viven de arriba´, porque arteramente atisban en ellos una cierta falta de dignidad, advirtió el Papa en la misiva difundida por la Sala de Prensa de la Santa Sede.
En su misiva, el Papa recordó conmovido los 7 de agosto en Buenos Aires, la misa en el Santuario de Liniers y luego el recorrido de la cola de la gente hasta el Estadio de Vélez.
Saludar, escuchar, acompañar la fe de ese pueblo sencillo y tantas veces, ante la angustia de hombres y mujeres que quieren y buscan trabajo y no encuentran, sólo atinaba a un apretón de manos, una caricia, mirar esos ojos humedecidos de dolor, y llorar dentro. Llorar sí, porque es duro cruzar tu vida con un padre de familia que quiere trabajar y no tiene posibilidad de lograrlo, escribió el Santo Padre.
En la nota pidió además a los obispos que en esta fiesta de San Cayetano sepan acompañar a quienes piden pan y trabajo con cariño, cercanía y oración.
Al respecto, Arancedo consideró que no se debe apostar al trabajo solo como cuestión dentro de la cadena productiva, sino como algo fundamental para el país, a la vez que destacó la cercanía del Papa Francisco con el pueblo argentino en momentos difíciles.














