El destituido presidente catalán se fue a Bruselas tras ser denunciado por rebelión

En un ambiente de gran incertidumbre, todos esperaban ver si Carles Puigdemont se resistiría a abandonar el cargo. Durante horas, decenas de periodistas aguardaron su llegada a la sede del gobierno regional en Barcelona pero no apareció.
Las mas leidas de Internacional
Para elegir al sucesor del Papa Francisco, el Cónclave comenzará el miércoles 7 de mayo

Joe Biden es el flamante presidente de EE.UU. y Kamala Harris su vicepresidenta

El Papa calificó de "casi satánico" el problema de la violencia contra las mujeres

Pfizer dice que en marzo tendrá lista la vacuna contra la variante Ómicron

Brasil tuvo este año el enero más letal de su historia

Barcelona, (AFP-NA) - El gobierno español tomó las riendas del poder en Cataluña sin hallar resistencia del destituido presidente independentista Carles Puigdemont, que ayer viajó a Bruselas después de recibir una querella por rebelión y sedición.
Ayer fue el primer día laborable desde que el parlamento de Cataluña declaró la independencia el viernes y el gobierno de Mariano Rajoy adoptó medidas destinadas a controlar la región -que gozaba hasta ahora de una amplia autonomía-, dos acciones sin precedentes en la España moderna.
En un ambiente de gran incertidumbre, todos esperaban ver si Puigdemont se resistiría a abandonar el cargo.
Durante horas, decenas de periodistas aguardaron su llegada a la sede del gobierno regional en Barcelona. Pero no apareció.
¿Dónde está Puigdemont? era la pregunta en boca de todos.
“Está en Bruselas”, afirmó una fuente gubernamental española. El diario catalán El Periódico dijo que había ido con algunos de sus consejeros (ministros regionales) a pedir asilo político.
El abogado belga Paul Bekaert, experto en temas de asilo, que en el pasado defendió a presuntos miembros de la organización armada vasca ETA, confirmó que había estado en contacto con Puigdemont, pero no que vaya a solicitar asilo.
El domingo, un ministro belga, separatista flamenco, insinuó que el país podría ofrecer asilo al gobierno independentista catalán, aunque el primer ministro Charles Michel lo desmintió después.
Sin poder confirmar esta información, el abogado de Puigdemont Jaume Alonso-Cuevillas afirmó: “A él le pesa mucho que si lo vinieran a detener y lo citan a declarar, pudiera haber protestas y hechos violentos”.
“Entendemos que Bruselas es un ámbito en el que se puede hacer mucho trabajo, por lo tanto hay una parte del gobierno que está haciendo ese trabajo”, dijo a la televisión pública catalana TV3 Oriol Junqueras, el vicepresidente catalán, que no fue a Bélgica.
Las instituciones europeas indicaron que no hay ningún encuentro previsto con él, y el partido nacionalista N-VA aseguró que no lo había invitado.
La noticia sobre el viaje de Puigdemont a Bruselas saltaba minutos después de que el fiscal general del Estado español anunciara una querella contra él y su gobierno por varios delitos -entre ellos “rebelión” y “sedición”- penados con hasta 30 años de cárcel.
Se les acusa de provocar “una crisis institucional que culminó con la declaración unilateral de independencia realizada con total desprecio a nuestra Constitución”, dijo el fiscal general José Manuel Maza.














