El chef que revoluciona Córdoba con la cocina molecular
En medio de las sierras de Córdoba, en el centro de la ciudad de La Paz, un restaurante con un poco de amor francés se destaca entre los tranquilos caminos de tierra. Martín Altamirano es muchas cosas, pero sobre todo un apasionado. En cada cosa que emprende lo hace de...
En medio de las sierras de Córdoba, en el centro de la ciudad de La Paz, un restaurante con un poco de amor francés se destaca entre los tranquilos caminos de tierra.
Martín Altamirano es muchas cosas, pero sobre todo un apasionado. En cada cosa que emprende lo hace de manera total. Es por eso que no es novedad entre los chefs más reconocidos de la provincia que su local gastronómico sea tan solicitado.
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A través de la ruta 66 se llega a una estancia, ahí, casi en medio de la nada, las tranqueras se abren para dar paso a un gran espacio verde. De un lado hay gran jardín donde se respira ese aire fresco de las sierras. Del otro lado, una gran plantación de trufas es cuidada por los perros. Un poco más adelante, un bar con los mejores vinos y espumantes de la zona te invitan a comenzar a disfrutar.
La cocina molecular es, sin duda, su estrella. Desde crema transformada en helado a través de nitrógeno a combinaciones únicas con especias de la zona y hasta flores de Suiza.
Martín, el gran ideólogo de este lugar, es arquitecto, director de cine y tantas otras cosas. Canta, le gusta la música y tiene una colección de guitarras. Sin embargo, un día su vida viró hacia otro lado y decidió apostar por la gastronomía.
Nació en Buenos Aires. Pasó por la arquitectura y tuvo una banda de música, pero comenzó a dedicarse a la cocina en los 90 y no paró. Vivió en España, en Francia y Suiza, donde hoy, inclusive, tiene un espacio dedicado también a la gastronomía. En todos esos lugares se metió de lleno en este mundo, donde desplegó su talento en distintos restaurantes.
Hoy, atrapado entre las sierras, asegura que hace cocina francesa con acento cordobés, ya que mucha de la materia prima es parte de lo que se cosecha y cría en la provincia. Es decir, apuesta mucho a la producción local y al clima que da sus frutos en distintos momentos del año.
Una casa de campo con huerta propia, decorada al estilo estancia, acogedora y con muchas antigüedades. Allí desarrolla una cocina de autor, donde capitalizó toda la experiencia que recopiló en Europa.
Fuente: TN.












