Dilma Rousseff: “No descarto una candidatura a senadora o diputada”

Consultada sobre cómo fue posible que desconociera la monumental red de sobornos que drenó más de 2.000 millones de dólares de la petrolera estatal para financiar campañas políticas, la expresidenta dijo: Esos procesos son extremadamente complicados.
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Brasilia, (AFP-NA) - Por Damian Wroclavsky. Dilma Rousseff luce más relajada que cuando estaba en la presidencia de Brasil. Bromea, repasa la apretada lista de conferencias que la esperan en Europa y Estados Unidos y por primera vez habla de su futuro político.
Destituida en 2016 por el Congreso, bajo la acusación de adulterar las cuentas públicas, la exmandataria de izquierda pasa sus días en Porto Alegre (sur), donde sigue disciplinadamente su rutina de ejercicios y bicicleta y solo parece perder la paciencia cuando es consultada por el escándalo de corrupción en Petrobras que golpeó a su gobierno.
“No seré candidata a presidente de la República, si es la pregunta. Ahora, actividad política nunca voy a dejar de hacer. No descarto la posibilidad de una candidatura para cargos como senadora o diputada”, dijo en una entrevista exclusiva con la prensa en la tarde del viernes en Brasilia.
A sus 69 años, esta exguerrillera marxista solo disputó dos cargos electivos en su vida: la presidencia que ganó en 2011 y la reelección de 2014, ambas por el Partido de los Trabajadores (PT).
Consultada sobre cómo fue posible que desconociera la monumental red de sobornos que drenó más de 2.000 millones de dólares de la petrolera estatal para financiar campañas políticas, Rousseff abandona el semblante afable que adoptó tras su destitución. “Esos procesos son extremadamente complicados. Nadie en Brasil sabe sobre todos los casos de corrupción que hay aún hoy”, afirmó.
Primera mujer en llegar a la jefatura de Estado del gigante latinoamericano, Rousseff conserva en su cuenta de Twitter la frase “presidenta electa de Brasil”.
Como el país no otorga ningún tipo de pensión a sus expresidentes, Rousseff se mantiene financieramente con los 5.300 reales mensuales (unos 1.700 dólares) que recibe por sus aportes como funcionaria del Estado de Rio Grande do Sul y completa sus ingresos con el alquiler de cuatro departamentos familiares.
Ahijada política del exmandatario Luiz Inacio Lula da Silva (2002-2010), emblema de una izquierda latinoamericana que perdió gran parte de su crédito por escándalos de corrupción, Dilma, como se la llama en Brasil, dice no haber tenido problemas al recorrer las calles del barrio Tristeza donde vive en Porto Alegre, ni cuando viaja a Río de Janeiro para ver a su madre.











