Dilma Rousseff acusa a la oposición de querer anticipar las elecciones en Brasil

BRASILIA, (AFP-NA) - La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, acusó ayer a la oposición de querer anticipar las elecciones presidenciales de 2018, en medio de un recrudecimiento de la tensión política luego de que la policía obligase al exmandatario Lula da Silva a declarar por el caso de corrupción en Petrobras.
Rousseff endilgó parte de los problemas que atraviesa Brasil a una sistemática crisis política que provocan aquellos que están inconformes, que perdieron las elecciones (presidenciales de 2014) y quieren anticipar la elección de 2018.
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El expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), antecesor y mentor político de Rousseff, fue obligado el viernes a declarar ante la policía por el escándalo de corrupción que le costó más de 2.000 millones de dólares a la estatal Petrobras.
Fiscales brasileños sospechan que Da Silva aceptó millonarios favores de constructoras acusadas de desfalcar a la petrolera, en una megacausa que investiga un sistema político-empresarial de sobornos y fraudes destinados a financiar fuerzas aliadas al gobierno y a enriquecer a los involucrados.
Rousseff, que visitó a Lula da Silva en San Pablo en señal de apoyo el domingo, volvió a criticar la actuación de la justicia.
No tiene el menor sentido, conducirlo por orden judicial, para prestar declaraciones, si (Lula) jamás se negó a ir, afirmó la presidenta durante un acto de inauguración de viviendas sociales en el sur de Brasil ayer.
Rousseff, quien enfrenta dos procesos que podrían terminar anticipadamente su mandato, acusó a la oposición de querer dividir el país.
La conducción coercitiva de Da Silva para declarar ante la policía recalentó la crisis política que vive desde hace un año el mayor país de América Latina, hundido en una recesión económica y sacudido por la investigación judicial de la corrupción en Petrobras.












