Condenaron a prisión perpetua a 29 represores de la Esma

Entre los que recibieron la máxima pena se encuentran los exoficiales Jorge El Tigre Acosta y Alfredo Astiz. El juicio, cuya sentencia completa se leerá en marzo, constituyó el de mayor magnitud de los que se realizaron por crímenes cometidos durante la dictadura.
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Buenos Aires, (NA) - El Tribunal Oral Federal 5 (TOF5) dictó ayer penas de prisión perpetua para 29 represores por crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), entre ellos los exoficiales Jorge “El Tigre” Acosta y Alfredo Astiz, y dos de los pilotos de los llamados “vuelos de la muerte, en tanto que absolvió al exministro de Hacienda de la dictadura Juan Aleman.
El fallo ratificó las máximas responsabilidades que les cupo a los integrantes del Grupo de Tareas G.3.3.2 comandados por Acosta e impuso penas que van desde los 8 años 25 años de prisión a otros, acusados por la privación ilegitima de la libertad, torturas y tormentos, y homicidios agravados por la aplicación de tormentos de perseguidos políticos.
En tanto absolvió al piloto naval Julio Alberto Poch, acusado por los vuelos de la muerte, y condenó a prisión perpetua el exprefecto Jorge Antonio Azic, apropiador de la nieta recuperada que en la actualidad de desempeña como diputada nacional Victoria Donda.
Por otra parte, el médico Jorge Luis Magnacco, acusado de haber actuado en la maternidad clandestina que funcionó en la Esma (en la que las prisioneras embarazadas daban a luz), fue condenado a 14 años de prisión por 7 hechos: sin embargo, se le unificó la pena en 24 años de prisión por otras recibidas en juicios anteriores, como el plan sistemático para la apropiación de menores.
Del total de acusados, seis fueron absueltos y varios de ellos, entre los que se contaba Poch, se retiraron en libertad del tribunal: los demás 19 acusados recibieron penas que van de 8 a 25 años de prisión.
El juicio, cuya sentencia completa se leerá en marzo, constituyó el de mayor magnitud de los que se realizaron por crímenes cometidos durante la dictadura y dentro de la megacausa Esma.
Los pilotos navales Mario Daniel Arrú y Alejandro Domingo D Agostino fueron condenados a prisión perpetua al comprobarse su participación en los vuelos de la muerte: esa fue la metodología aplicada sistemáticamente para deshacerse de los prisioneros en la Esma, en su gran mayoría militantes de la izquierda peronista, en particular de la organización subversiva Montoneros, movimientos villeros y religiosos.
Entre ellos están la estudiante sueca Dagmar Hagelin, los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics, y “el grupo de la Santa Cruz”, que incluye a las primeras Madres de Plaza de Mayo y las monjas francesas.
En el alegato para demostrar la existencia de los “vuelos de la muerte”, los fiscales Mercedes Soiza Reilly y Guillermo Freile reconstruyeron la existencia de un Comando de Operaciones Navales (Coop) a quienes las 11 Fuerzas de Tareas de todos el país requerían los aviones Skyvan, Eelectra, DC3 y helicopteros, desde los cuales los prisioneros eran arrojados adormecidos con el llamado “Pentonaval” al mar o al Río de Plata.














