El robo de cables, un flagelo que debería ser tomado como prioridad
La constante sustracción de cables eléctricos afecta gravemente a la Cooperativa Eléctrica y a toda la comunidad. Pese a las denuncias y esfuerzos, los responsables no son detenidos y el problema continúa en ascenso.

El robo de cables se ha convertido en un problema estructural en Pergamino, con un impacto recurrente que afecta tanto a la infraestructura eléctrica como a los socios de la Cooperativa Eléctrica de Pergamino (CELP). Este flagelo no solo genera millonarias pérdidas económicas, sino que también pone en jaque la estabilidad del servicio eléctrico de la ciudad, afectando a hogares, comercios e instituciones.
Los delincuentes emplean métodos conocidos, como el arrojo de cadenas para provocar cortocircuitos, lo que facilita la sustracción de cables de media tensión. Esta metodología, reiterada en distintos puntos del partido, evidencia la falta de efectividad en las estrategias de seguridad para prevenir estos delitos y detener a los responsables.
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En 2024, el problema del robo de cables ha alcanzado cifras alarmantes. En diciembre de 2023, la CELP contabilizó 45 incidentes, marcando un cierre de año crítico. Sin embargo, los meses posteriores mostraron un incremento sostenido, con un pico en enero, que históricamente es el mes con mayor actividad delictiva en este aspecto. Este año, enero registró un número récord de robos, superando ampliamente los meses siguientes, que promediaron entre 11 y 35 incidentes.
Para diciembre de este año, las proyecciones indican que los robos superarán las cifras del mismo mes del año pasado, lo que representa una carga adicional para la Cooperativa Eléctrica y para todos los pergaminenses que dependen de este servicio esencial. Esta tendencia preocupante pone de manifiesto no solo la magnitud del problema, sino también la falta de soluciones efectivas para contenerlo.
A pesar de las constantes denuncias radicadas ante la Fiscalía de Pergamino, los responsables rara vez son identificados o detenidos. Esta situación perpetúa un ciclo de robos que pone en riesgo no solo la infraestructura eléctrica, sino también las posibilidades de invertir en mejoras y modernización del sistema.
La CELP, en representación de sus socios, soporta el costo de reposición de estos cables robados. Este gasto, lejos de ser absorbido sin consecuencias, impacta directamente en la capacidad financiera de la cooperativa y, por ende, en los usuarios que dependen de un servicio eléctrico estable y confiable.
El problema no se limita a lo material. Los cortes prolongados de energía afectan la vida cotidiana de los pergaminenses y generan incertidumbre sobre la capacidad del sistema para hacer frente a estos delitos. Con el robo del lunes pasado, que implicó la sustracción de 3000 metros de cable preensamblado estamos ante una forma de robo que nos afecta a todos los vecinos de la ciudad.











