Asumió Kuczynski en Perú y prometió modernizar el país

Lima, (AFP-NA) - A sus 77 años, Pedro Pablo Kuczynski o PPK, como se le conoce, ha sido casi todo en su carrera profesional: ministro de Energía y Minas y de Economía, banquero en Wall Street, economista del Banco Mundial o directivo empresarial. Desde ayer es el presidente de Perú.
En su discurso reiteró su deseo de llevar a cabo una revolución social en el país para atender las necesidades de millones de personas que viven marginadas en la pobreza (22% de la población), pese a ser una de las economías con mejor desempeño en la región.
Las mas leidas de Internacional
Joe Biden es el flamante presidente de EE.UU. y Kamala Harris su vicepresidenta

Un equipo de la OMS llega a China para investigar el origen del coronavirus

Es "satisfactorio" el estado de salud del Papa Francisco, tras la operación de colon

El Papa calificó de "casi satánico" el problema de la violencia contra las mujeres

Para elegir al sucesor del Papa Francisco, el Cónclave comenzará el miércoles 7 de mayo

Este hombre frío, con un cáustico sentido del humor, no pudo evitar emocionarse al asumir el mando del que será, según dijo, su último trabajo, para el que cuenta con un 56% de aprobación.
Ganador por un ajustadísimo margen (poco más de 40.000 votos) del ballottage presidencial contra Keiko Fujimori, Kuczynski se convirtió ayer en el presidente de mayor edad en gobernar Perú.
Su carácter flemático, su apellido impronunciable para la mayoría de sus compatriotas y el hecho de contar con la nacionalidad estadounidense -a la que debió renunciar- le han dado un aura de extranjero en su propio país. No en vano los peruanos se refieren a él como El Gringo.
Pedro Pablo Kuczynski ya ha anunciado viajes por el país para impulsar el desarrollo, estrechar lazos con su vecino Chile y una visita en septiembre a China para reforzar el intercambio comercial con el tigre asiático.
Con un equipo de tecnócratas con amplia experiencia en gobiernos precedentes, ha prometido modernizar un país marcado por las desigualdades y los altos índices de pobreza.
Con una economía sólida pero con una informalidad del 70%, el nuevo presidente promete una revolución social que no sólo genere empleo sino provea de servicios básicos como agua potable a un 30% de la población que carece de ella.
También, pretende reactivar proyectos mineros clave para el país, paralizados por conflictos sociales ante temores de daños ambientales.











