Arancedo: “La situación social sigue siendo difícil”

Al encabezar la misa de apertura de la 112° Asamblea Plenaria en Pilar, el titular de la Conferencia Episcopal Argentina se refirió puntualmente al avance del narcotráfico con su secuela de destrucción y muerte y reclamó reconciliación sin impunidad.
Buenos Aires, (NA) - El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), José María Arancedo, advirtió ayer que en el país la situación social sigue siendo difícil y reclamó trabajar por la reconciliación entre los argentinos, pero sin impunidad, sino a partir de la verdad y del ejercicio de una Justicia respetuosa de las garantías constitucionales.
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Al encabezar la misa de apertura de la 112° Asamblea Plenaria de la CEA en la Casa de Ejercicios El Cenáculo (La Montonera) de Pilar, Arancedo se refirió puntualmente al avance del narcotráfico con su secuela de destrucción y muerte y reclamó al Estado caminos que permitan cubrir tanto las necesidades básicas como la creación de trabajos dignos para enfrentar esta problemática.
Conocemos la realidad de la pobreza y las dificultades en la que viven muchos hermanos nuestros. Sabemos que la situación social sigue siendo difícil, incluido especialmente el flagelo del narcotráfico con su secuela de destrucción y muerte. Esta deuda social reclama caminos que permitan cubrir tanto las necesidades básicas como la creación de trabajos dignos que, junto a la educación y capacitación, eleve y aliente proyectos de vida, de modo especial en los jóvenes, señaló el arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz.
Ante un centenar de obispos que integran la Conferencia Episcopal, Arancedo advirtió además que para alcanzar una sociedad más justa e inclusiva, es necesario junto a la presencia activa del Estado, el compromiso de una dirigencia capaz de salir de una cultura individualista encerrada en sus intereses, para abrirse a las exigencias de la solidaridad y el bien común, ya que -advirtió- la pobreza no es sólo un tema económico, es también un tema moral y cultural.
El presidente de la CEA se refirió además específicamente a un tema pendiente de la sociedad argentina, que -remarcó- viene de una historia de desencuentros y heridas que necesitan ser sanadas, para crear juntos una Patria de hermanos.
La reconciliación no es impunidad ni debilidad, ella necesita de la verdad y del ejercicio de una justicia respetuosa de las garantías constitucionales, en la que todos se sientan incluidos. Cuando abrimos nuestra mente y nuestro corazón al valor humano, espiritual y social de la reconciliación caminamos en la justicia hacia la concordia. La reconciliación mira el pasado, ciertamente, pero es camino y profecía de una sociedad nueva. No hay, por lo mismo, futuro posible de una Patria de hermanos sin espíritu de reconciliación, completó.
Los obispos iniciaron ayer su última reunión del año en Pilar para analizar la situación social del país y el acompañamiento que la Iglesia le presta al diálogo que el Gobierno viene manteniendo con distintos sectores, entre otros puntos.











