Abal Medina dijo que antes los gobernadores eran patriotas y “ahora les dicen feudales”

Con relación a la reforma electoral y al voto electrónico el senador nacional del FpV dijo que a lo largo de la discusión en la Cámara alta vinieron especialistas informáticos que mostraron que el chip no era confiable y que podía ser hackeable.
Buenos Aires, (NA) - El senador del PJ-Frente para la Victoria Juan Manuel Abal Medina cuestionó ayer al Gobierno por haber tildado de feudales a los gobernadores justicialistas que hicieron caer la reforma electoral en el Senado, y recordó que a principios de año, cuando los mandatarios provinciales respaldaron el acuerdo con los holdouts, eran considerados grandes patriotas.
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El Gobierno dijo que son gobernadores feudales o algo por el estilo, pero fueron esos mismos gobernadores los que plantearon a principios de año la importancia de que se firmara el acuerdo con los buitres. Eran tratados como grandes patriotas argentinos y ahora les dicen feudales, apuntó.
De esta manera, Abal Medina salió al cruce del secretario de Asuntos Políticos e Institucionales de la Nación, Adrián Pérez, que días atrás embistió contra los gobernadores feudales, a los que acusó de haber interpretado la reforma electoral como una ley contra su poder territorial.
El exjefe de Gabinete kirchnerista manifestó que la decisión tomada por los mandatarios provinciales era entendible dado que la urgencia sigue siendo la situación económica y social.
Junto a su par Omar Perotti, Abal Medina impulsaba un sistema mixto que incorporaba la votación con impresión electrónico del voto pero que mantenía el conteo manual para prevenir posibles delitos de hackeo informático. Su propuesta, sin embargo, tampoco prosperó, por lo que la discusión quedó en punto muerto.
La verdad es que la media sanción del proyecto del oficialismo que aprobó Diputados despertó muchas críticas. Tenía varias falencias como la falta de un plan de contingencia, señaló el legislador.
Puntualizó que si la Cámara Nacional Electoral encontraba que el sistema era vulnerable, o que en determinados lugares no se podía aplicar la tecnología por problemas de conexión, habría podido suspender las elecciones, y que por haber derogado la legislación anterior se hubiera quedado sin plan B.
A lo largo de la discusión en el Senado vinieron especialistas informáticos que mostraron que el chip no era confiable y que podía ser hackeable. La principal cuestión que tiene un sistema electoral es que sea confiable, reflexionó, para desacreditar el proyecto del oficialismo.












