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Economía y Agro

El agua no cede en el centro bonaerense y hay preocupación en el agro

Un informe elaborado por el INTA Pergamino muestra que en algunos partidos más del 50% de los campos están bajo agua.

17 de noviembre de 2025 a las 02:12 p. m.
El agua no cede en el centro bonaerense y hay preocupación en el agro

En el centro oeste de la provincia de Buenos Aires, los partidos de 9 de Julio, Carlos Casares y Bragado atraviesan una de las crisis hídricas más severas de los últimos años. La combinación de lluvias excepcionales, suelos saturados y una red vial rural comprometida dejó a productores ganaderos y agrícolas frente a pérdidas crecientes y dificultades logísticas cada vez más críticas.

Un informe elaborado por Javier Portillo, ingeniero agrónomo de la EEA INTA Pergamino, analizó la evolución del anegamiento mediante imágenes satelitales Sentinel 2 MSI y detectó un deterioro acelerado desde febrero.

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“La situación de excesos hídricos generó pérdidas importantes en el sector productivo, tanto por la reducción de la superficie utilizable como por la imposibilidad de acceder a los establecimientos”, remarcó el técnico, quien trabajó con un índice de agua ajustado (mNDWI) para cuantificar la superficie con agua visible.

DATOS QUE IMPRESIONAN

Los datos son elocuentes: en Carlos Casares, las áreas bajo agua pasaron de 9.850 hectáreas el 19 de febrero a 129.500 hectáreas el 7 de octubre, el equivalente al 51,1% de la superficie del partido.

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En 9 de Julio, el salto fue de 63.535 a 128.500 hectáreas entre marzo y octubre, alcanzando 42,1% del territorio. Y en Bragado, el anegamiento creció de 3.818 a 50.540 hectáreas, es decir, 23,1% del partido.

Portillo advirtió que la metodología permite detectar con precisión agua a cielo abierto, aunque ciertas áreas podrían quedar subestimadas: “Zonas anegadas con vegetación desarrollada o suelos saturados pueden no ser registradas por la interferencia del cultivo”. Es decir que el impacto real podría ser aún mayor.

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UN CAMPO DE PREOCUPACIONES

La presencia de agua superficial es solo la cara más visible del problema. La imposibilidad de acceder a los establecimientos ganaderos, mover hacienda, completar tareas sanitarias o encarar la siembra compromete la campaña gruesa y deja a miles de hectáreas fuera del sistema productivo.

Según el análisis de INTA, gran parte de la región mantiene napas altas y suelos sin piso, mientras que la red vial rural está en condiciones críticas.

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Para muchos productores, incluso aquellos que no tienen los lotes directamente inundados, la imposibilidad de llegar a sus campos los deja en la misma situación que si los tuvieran bajo agua.

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